GeneroUrban  Es un foro abierto sobre  la integración de la perspectiva de género en el urbanismo, la planificación urbana y el desarrollo local. Queremos ciudades con espacios públicos, equipamientos, viviendas para todas y todos, mujeres y hombres, niñas y niños, mayores, inmigrantes, jóvenes, personas con discapacidades.... 
Nuestras conversaciones pasan por la lista de correo ABIERTA a todas y todos.
Català   PT Galego  Euskara  FR  EN

     Principal        Convocatorias        Recursos             Enlaces        lista de correo   

Elena Valenciano, diputada del Parlamento Europeo

“NO SIEMPRE LA CULTURA DE IZQUIERDAS HA SABIDO ENTENDER LAS REIVINDICACIONES FEMINISTAS”
Mayo de 2006
Esta madrileña, licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense, es la portavoz socialista de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. Luchadora infatigable por la igualdad entre hombres y mujeres cree que no se podrá avanzar si la Unión Europea no se convierte en un espacio político en el que la igualdad sea una seña de identidad. Su compromiso está en contribuir a mejorar las condiciones de vida y las oportunidades de las mujeres.
 
 
¿Siguen siendo necesarias las políticas de igualdad?
Sí, claro que son necesarias. Yo aún diría más, son imprescindibles, porque todavía la situación de desigualdad de las mujeres tanto en Europa como en España es muy acusada y, por tanto, es muy necesario continuar con las acciones emprendidas e imaginar nuevas propuestas para corregir el punto de partida y poder competir en igualdad de condiciones con los hombres.

¿Qué ámbitos del mundo de la mujer están todavía por desarrollar para alcanzar la tan deseada igualdad?
Sobre todo el acceso de la mujer a todos los ámbitos de poder y decisión, no sólo en el terreno de la política. Probablemente para llegar a equilibrar el punto de vista de las mujeres con el de los varones quede un largo trecho por recorrer, y la prueba es que aún contando con que las mujeres jóvenes españolas tienen ahora mismo un nivel de capacitación similar e incluso superior al de los hombres de su edad, siguen encontrándose muchas barreras y trabas en su desarrollo profesional.
¿Qué se puede hacer desde el Parlamento Europeo para modificar los aspectos retrógrados de determinadas identidades culturales que conviven con nosotros dentro de la Unión Europea?
Desde el Parlamento Europeo hemos apostado siempre por el diálogo, dejando muy claro los límites dentro del respeto por las tradiciones y las culturas. Pero las fronteras se encuentran recogidas en los tratados de Derechos Humanos y no hay ningún relativismo cultural a la hora de defender dichos derechos.

Desde la visión privilegiada de eurodiputada, ¿cuáles son los países que abanderan la vanguardia en la igualdad genérica?
Los países escandinavos en su conjunto, los que se desarrollaron democráticamente antes que nosotros y apostaron desde un principio por la igualdad de género. Los países centroeuropeos presentan un panorama bastante bueno, aunque con carencias, y luego están los del arco del Mediterráneo, excluidos los que acaban de entrar en la Unión, que presentan ciertas conductas sexistas, no en lo que a políticas legislativas se refiere, sino porque en lo más profundo de las relaciones sociales permanece una cultura patriarcal muy acusada; incluidos los países que han sido marxistas, que consideran la clase trabajadora como uniforme, cuando la realidad es que las mujeres viven situaciones de desigualdad muy evidentes. Por tanto, no siempre la cultura de izquierdas ha sabido entender las reivindicaciones feministas, y hace muy pocos años que la socialdemocracia ha abrazado la causa de la igualdad.

En España hay más mujeres que hombres en la Universidad y sacan mejores notas. ¿Cómo se explica que las mujeres no se hayan incorporado plenamente al mundo laboral y sigan teniendo el techo de cristal?
Más que de cristal habría que decir que es de cemento armado. Si fuera de cristal lo hubiésemos traspasado hace mucho tiempo. Hay una resistencia en la sociedad en general a dar a las mujeres el mismo papel que a los hombres, las trabas vienen del mundo masculino, pero no sólo de ahí, se ha convertido en una resistencia social que está en lo más profundo de la estructura en la que vivimos. A pesar de que en nuestro país ha crecido el empleo femenino, el diferencial de ocupación entre hombres y mujeres no se ha acortado y la brecha sigue existiendo. Las mujeres siguen teniendo una enorme dificultad para compatibilizar su vida profesional y familiar.

¿Qué ha supuesto el Plan Concilia lanzado desde el Ministerio de Administraciones Públicas?
Ha supuesto mucho a favor de la igualdad, aunque luego surgen los problemas añadidos para poder desarrollar la iniciativa, pero cualquier medida novedosa y renovadora tiene en principio problemas de implantación. Me parece razonable que se lance desde la Administración Pública y que se haga también extensible a toda la sociedad. En nuestras sociedades había dos funciones diferenciadas, la productiva y la reproductiva, la primera se le encomendaba a los varones y la segunda las mujeres; actualmente la realidad es otra y, por tanto, se impone el organizar la sociedad de tal forma que ambos sexos hagan las dos cosas sin trabas ni problemas. No es posible que los horarios laborales sigan siendo incompatibles con los escolares.

¿Es justa la repartición por cuotas que se da en algunos ámbitos, o quizás habría que ir a una mayor valoración de los méritos independientemente de los géneros?
La condición genérica es de desventaja y por tanto hay que corregirla. Es lo mismo que las carreras de relevos, en la que al corredor que le toca la posta de la curva sale un poco antes que los demás. Cuando no existan las desigualdades de partida y en las sociedades salgamos todos a correr en las mismas condiciones de línea recta, no existirán las cuotas y medidas igualitarias.

¿Qué valoración hace del borrador del anteproyecto de Ley de Garantía de la Igualdad?
Es una apuesta sólida y que mira al futuro de una sociedad más equilibrada.

Ch. S.